Por otro lado, la diversidad, por supone un reto para los propios sistemas educativos, ya que se concibe como una necesidad del sistema.
Así pues, tras las previas reflexiones sobre la educación en valores, puedo afirmar que tanto esta como la educación inclusiva y atención a la diversidad están fuertemente relacionadas, tomando caminos similares y compartiendo labores y objetivos.
La educación inclusiva y la atención a la diversidad implican un intento por el cual la educación llegue a todos los niños y niñas en espacios de comunicación, de aprendizaje y de relación diversos. Considero que estas son verdaderamente necesarias y que requieren por partes iguales tanto de esfuerzos de la comunidad educativa, como de las políticas, las cuales deben valorar las realidades de los contextos y opten por soluciones definitivas. Es preciso reflexionar hondamente sobre si las políticas de educación inclusiva lo están haciendo bien.
- Contar con un Proyecto Educativo que incluya las prácticas, las políticas y las culturas del centro.
- Flexibilizar currículos personales e itinerarios, así como ofrecer diferentes entornos de aprendizaje.
- Comprometerse y esforzarse por superar las barreras de acceso y la participación del conjunto del alumnado.
- Brindar actividades extraescolares y complementarias variadas, inclusivas y accesibles para todos los niños y niñas.
- Proponer ejercicios y propuestas flexibles y amplias.


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